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jueves, 5 de julio de 2012

CASCANDO O EL PATIO DE CASA DE MI ABUELA


CASCANDO O EL PATIO DE CASA  DE MI ABUELA.

“Entre el ser y el estar, nos queda el soñar.”
A.    Machado (creo)

Adoraba aquella hora de la siesta cuando el sopor la sorprendía en la penumbra del dormitorio.
Odiaba la hora en que las comadres, que ya habían acabado de hacer el vidreao, como decía su amiga Pura, se reunían en el patio con sus sillas bajas de anea y se sentaban en corro. Desplegaban sobre sus faldas las sabanillas blancas   , que otrora fueron de cuna, y sacaban sus labores.
La una el punto de una toquilla para el próximo nieto, la otra una interminable mantelería de punto de cruz, (la pregunta era siempre la misma:”_ ¿Qué te falta?” y la respuesta también   : “-una equina y un par de servilletas”) , una tercera el ganchillo de cuadritos de hilo egipcio para una colcha.
A veces también se bajaba alguna que otra niña pequeña que por algún motivo no estaba durmiendo la siesta como ella ,con su caja nueva recién barnizada en cuya tapa ponía : “labores “y que siempre llevaba un punzón ,que no pinchaba para abrir bodoques, un ganchillo de plástico en el cualquier lana se enganchaba en las rebabas ,unas tijeras que no cortaban y  un abecedario para marcar a punto de cruz , a veces además todo se completaba con un  diminuto bastidor .Para que la inutilidad de aquello fuera completa la madre de la niña siempre decidía enseñarle a hacer vainicas en una funda de almohadón, dándole algún cocorotazo cuando se dejaba algún hilo atrás o cogía hilos de más en las panochicas  y la niña preguntaba:¿Va bien?...
¡Si solamente pudiera hacer todo aquello en silencio!
Pero no  , cascaban y cascaban sin cesar. Despellejando a la vecindad.
“   - ¿Pues sabéis qué?: La hija de la Fina se casa preña  …
- ¡Anda ya!
-¡Que si! ¿Sino a qué tantas prisas y que hayan invitado a tan poca gente?
-Que no mujer   , que es que el chaval se va a la mili y si se casa le rebajan tiempo o no va   , creo  ,y poca gente ,pues no me extraña ,por los tiempos que corren y al precio que están la harina el azúcar el aceite ( por aquellos tiempos lo que se llevaba era hacer pestiños y buñuelos para después de la ceremonia ,en la iglesia claro, el matrimonio civil ni se contemplaba en la imaginación de aquellas matriarcas, mucho menos en la de la autoridad competente.)
Pues a mí si me han invitado, dijo, tímidamente, como si tuviera que avergonzarse, Margarita.
_ ¡Anda que suerte!, apostilló Rita con un deje de envidia en la voz.
-Si suerte   , y los cinco duros que me va a costar el” tú y yo” que le tengo que regalar…
Por aquel entonces los regalos al uso eran los juego de café para dos ,de porcelana ,para cuando hubiera café y la posibilidad de comprarlo ,supongo ,de tal suerte que las parejas se encontraban con al menos tres juegos que a su vez iban regalando a otros recién casados. Eso o alguna horrible figurita de china que iba a adornar el repostero y que un día casualmente   , limpiándole el polvo se caía y rompía, o, en el mejor de los casos, si la amiga  que la había regalado era muy amiga ,se guardaba y se volvía a colocar cuando esta venía de visita.

¿_Sabéis que dicen que entra un hombre todos los sábados a la casa de Eloísa? ,a eso de las cuatro y se va a las seis.
-Mujer será un hermano o algún primo, terció la siempre conciliadora Margarita   , mientras levantaba la vista de la labor.
-Que va si no tiene familia, ninguna .Se vino del pueblo por lo mimo   , por no estar tan sola…Lo vendió todo y se vino .O al menos eso dice    ...para mí que es una mantenida de algún casado…
-Anda ya mujer no seas malpensada.”
No se explicaba cómo podían despellejar tan alegremente a nadie cuando el edificio vivía una vecina que de todos era sabido que era la querida de un militar y lo veían tan normal   , era Adela y como era del bloque de toda la vida, nada que objetar, ni siquiera que fumara como un carretero y que para que el dedo índice de la mano derecha no le amarilleara aún más cogía los cigarros con una pinza plana del pelo   .
Entrar a casa de Adela era una delicia. Todo era exótico en casa de Adela,   (su amante era militar de alto rango, casado y  estaba en África) de  tal suerte que los regalos eran también exóticos .Tenia mantones de Manila  y abanicos de marfil finamente labrado, tenía una cómoda altísima coronada por un amplio espejo que estaba colgado inclinado hacia adelante. En él  se reflejaba toda la habitación. Las colchas de la amplia cama de matrimonio  de barrotes de hierro   , eran de seda estampadas de vivos colores y Adela lucía batas también de seda bordadas que a ella   , al menos a ella   , la fascinaban, tenia los tres grandes cajones de la cómoda repletos de ropa interior. Culotes de satín rosa pálido, cuando lo usual en aquellos tiempos era bragas sobaqueras de algodón, camisones de tirantes finísimos con la forma del pecho que ni de lejos se asemejaban a los ramplones camisones de bastitas y puntillas… Adela parecía sacada de una película tipo Casa Blanca o algo similar. Tenía un bonito pelo largo negro y recio, entreverado  ya de canas que se peinaba con dos ondas sobre la frente. Ondas que sujetaba con horquillas planas como las que usaba para fumar.
A Adela no la juzgaban    , o si lo hacían no lo decían.
 ¡Qué hipocresía de doble moral!
“-Uno de las uno del revés, uno del revés mascullaba Filomena   , haciendo un jersey de punto inglés para un hipotético novio fantasma ,que nadie había visto jamás y  al qué todos los invierno tejía un jersey.( para mí que se lo daba  a la beneficencia al acabarlo.)
-¿Oye sabéis como se hacen las mangas ranglán? ¿Me lo explicareis? Creo que este año se llevan más…

¡Qué coñazo de mujeres! No se callarían nunca. Lo raro es que aún no se hubieran metido con ella:
“¿-Y tu hija no baja hoy?
Le solían preguntar a su madre.
-No tenia sueño   , se iba a echar la siesta…
-Claro pobrecita   , como se acuesta tan tarde.
-Es lo que tiene ser taquillera…apostillaba   ,puntiagudamente, alguna.
Si era taquillera  en el cine Aliatar, pero además daba clases de mecanografía (y se vengaba de las majuronas aporreando la Hispano Olivetti de alquiler hasta altas horas de la madrugada o  al amanecer) y de francés.
Para nada quería un porvenir de mujer mantenida por un marido oficial o no, a quién tejer jerséis, ni hacerse un ajuar, ni tener mocosos o mocosas a las que enseñar a bordar .Quería ser libre, una mujer libre e independiente y eso empezaba por negarse a bajar al patio a cotillear  con la panda aquella de reprimidas a juzgar a nadie.
Decían de ella que tenía muchos pájaros en la cabeza. Era posible, pero también era posible que un día los echara a volar…

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